Sostenibilidad ambiental: El papel del movimiento asociativo en la protección de nuestro entorno

Sostenibilidad ambiental: El papel del movimiento asociativo en la protección de nuestro entorno

Publicado el 20-07-2026 Actividades Escuela del saber común
XXII ENCUENTRO DE ASOCIACIONES DEL NOROCCIDENTE 
SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL. EL PAPEL DEL MOVIMIENTO ASOCIATIVO EN LA PROTECCIÓN DE NUESTRO ENTORNO.  
La Caridad, 25 de mayo de 2026 
 
  • El sentido del encuentro: una comunidad que piensa en el territorio mientras lo cuida.

El XXII Encuentro de Asociaciones del Noroccidente da continuidad a un espacio estable de reflexión compartida, intercambio de experiencias y construcción colectiva de conocimiento entre entidades sociales, vecindario, comunidad científica y administración pública del territorio. 

En esta edición, celebrada en el espacio El Pajar del Complejo Cultural As Quintas (La Caridad), el eje central giró en torno a la sostenibilidad ambiental y al papel del movimiento asociativo en la protección del entorno. Y en la organización han estado: el Centro de Voluntariado y Participación Social de la Fundación Edes, como facilitadoras del espacio; la Asociación Fontes del Porcía, como anfitriona, y la Asociación Unirock, como asociación saliente (anfitriona del anterior encuentro).  
 
La Escuela del Saber Común es un proceso que se articula en torno a los Encuentros de Asociaciones para añadir valor al propio espacio de encuentro y generación de conocimiento, sistematizándolo y dejándolo disponible, evitando que se pierda o quede limitado a los momentos de cada encuentro. Estamos convencidas de que el saber no se encuentra solo en los espacios académicos o institucionales, sino también en las prácticas cotidianas de las asociaciones, en la experiencia acumulada del vecindario y en la observación directa del entorno.  
 
  • Apertura institucional: el asociacionismo como infraestructura del cuidado. 
 En la mesa de apertura, las intervenciones institucionales coincidieron en un mismo diagnóstico de fondo: el movimiento asociativo constituye una infraestructura social imprescindible para la sostenibilidad del territorio. Se puso en valor la capacidad de las asociaciones para actuar como mediadoras entre ciudadanía y entorno natural, generando dinámicas de sensibilización, participación y acción comunitaria. 
Asimismo, se destacó que los retos ambientales actuales no pueden abordarse de manera fragmentada, sino a través de redes estables de colaboración entre entidades sociales, instituciones públicas y comunidad científica. 
 
  • Una mirada compartida: el territorio como sistema vivo. 
Durante el Encuentro se reafirma la idea de que el territorio no puede entenderse como un recurso aislado, sino como un sistema vivo en el que se entrelazan dimensiones ecológicas, sociales, económicas y culturales. Desde esta perspectiva, la sostenibilidad no se limita a la conservación ambiental, sino que implica también la defensa de los modos de vida rurales, la cohesión comunitaria y la garantía de condiciones dignas para habitar el territorio.  El movimiento asociativo aparece aquí como un actor clave, no solo en la denuncia o la sensibilización, sino también en la generación de alternativas concretas, capaces de transformar la realidad desde lo local. 
 
  • Mesa redonda: ciencia, activismo y territorio como espacio de interdependencias. 
La mesa redonda abrió el encuentro hacia una mirada plural sobre la sostenibilidad ambiental, incorporando perspectivas procedentes de la investigación científica, la gestión del territorio, la divulgación y el activismo ambiental. La mesa estuvo compuesta por:
  • Cristina García, bióloga e investigadora postdoctoral del IEO-CSIC. 
  • Alfredo Ojanguren, profesor titular del Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo y presidente de la asociación Geotrupes. 
  • Charlie “Patillas”, activista por el medioambiente y miembro de diversos colectivos de defensa del territorio. 
  • Carlos Martínez, veterinario de la Consejería de Medio Rural y miembro de la asociación Fontes del Porcía. 
  • Alberto Cabal, de la asociación Unirock, como moderador de la misma. 
A partir de sus intervenciones, se construyó un diálogo en el que la sostenibilidad aparece como un concepto complejo, atravesado por dimensiones ecológicassocialescientíficas y políticas. Desde la mirada científica se puso el acento en la necesidad de comprender los ecosistemas en su globalidad, atendiendo a las interdependencias entre el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las transformaciones derivadas de la actividad humana, así como en la importancia de trasladar ese conocimiento a la ciudadanía de forma accesible y útil para la toma de decisiones. 
En paralelo, se destacó la relevancia de incorporar el conocimiento científico a la gestión del territorio, pero también la de reconocer sus límites cuando se enfrenta a dinámicas económicas y extractivas que operan sobre los ecosistemas. Lo que abrió un espacio de reflexión compartida sobre qué significa realmente hablar de sostenibilidad en contextos rurales concretos. 
Con la mirada del activismo ambiental, se reforzó la idea de que la defensa del territorio implica también una dimensión política y comunitaria, vinculada a la capacidad de organización social, al pensamiento crítico y a la construcción de alternativas frente a modelos de desarrollo que generan impactos ambientales y sociales profundos. Reivindicando la importancia de sostener la capacidad colectiva de imaginar otros modos de vida posibles. 
 
 
Junto a estas perspectivas, coge valor la necesidad de equilibrar la conservación ambiental con la vida cotidiana de las comunidades rurales, entendiendo que la sostenibilidad solo puede construirse desde la corresponsabilidad y desde una conciencia compartida del territorio como espacio vivo. Señalando también la necesidad de reducir el impacto de los actuales modelos de producción y consumo, así como de reforzar procesos de sensibilización y educación ambiental que permitan generar cambios culturales profundos y sostenidos en el tiempo. 
La sostenibilidad, por tanto, no se reduce a una suma de buenas prácticas, sino que implica una transformación estructural de la manera en que se habita, se gestiona y se imagina el territorio. 
 
  • Saberes tradicionales y conocimiento científico: un diálogo necesario. 
Uno de los ejes más relevantes del debate fue la relación entre los saberes tradicionales del territorio y el conocimiento científico contemporáneo. Muchas prácticas tradicionales vinculadas al manejo del territorio —la agricultura, la ganadería extensiva, el aprovechamiento del monte o las formas comunitarias de organización— incorporaban lógicas de equilibrio con el entorno que hoy pueden aportar aprendizajes valiosos frente a la crisis ecológica. Sin embargo, se subraya la importancia de analizar críticamente estas prácticas desde el contexto actual, evitando idealizaciones que no tengan en cuenta los límites ecológicossociales y demográficos del presente. 
Aquí, la sostenibilidad no consiste en recuperar el pasado de forma literal, sino en reinterpretarlo desde el presente para construir futuros viables.
 
  • Escenarios de futuro: imaginar para transformar. 
El espacio propositivo del encuentro, desarrollado bajo el título “Escenarios futuros: realidades sostenibles”, trasladó el debate de la teoría a la construcción colectiva de horizontes posibles para el territorio. A través del trabajo en grupos, las personas participantes imaginaron futuros deseables vinculados a la energía, los residuos, la economía circular y la protección de la biodiversidad. Más allá de las propuestas concretas, lo relevante de esta dinámica fue la capacidad de proyectar escenarios compartidos que funcionan como brújula colectiva para la acción presente. 
En el conjunto de las aportaciones hay un nexo común: un futuro sostenible no se construye desde la individualidad, sino desde la cooperación entre vecinas y vecinos, asociaciones, administración pública, centros educativos y comunidad científica. 
 
Se identifican como elementos clave de estos escenarios:
  • la creación de redes energéticas comunitarias,
  • la reducción significativa de residuos a través de sistemas circulares,
  • la consolidación de economías locales basadas en el consumo responsable y la protección activa de espacios naturales mediante pactos comunitarios. 
Además, sale reforzada la necesidad de recuperar la escala humana del territorio frente a modelos de desarrollo que tienden a la concentración, la externalización de recursos o la pérdida de control comunitario sobre los procesos de transformación. 
 
 
  • Síntesis del encuentro: un ecosistema de saberes en acción. 
A lo largo de la jornada se consolida una visión compartida de la sostenibilidad ambiental: un proceso integral que articula dimensiones ecológicas, sociales, culturales y económicas, y que requiere necesariamente la implicación activa del conjunto de la comunidad. 
 
Así, se constata que el movimiento asociativo desempeña un papel estructural en este proceso, actuando como agente de sensibilización, organización comunitaria y transformación social, así como puente entre ciudadanía, ciencia e instituciones.
También se pone en relieve la importancia de fortalecer los vínculos entre saberes tradicionales y conocimiento científico, reconociendo que ambos son necesarios para afrontar los retos ambientales contemporáneos desde una perspectiva compleja y situada. 
 
Como resultado de las reflexiones compartidas, se identifican una serie de líneas de continuidad que orientan el trabajo del movimiento asociativo en el territorio:
  • Fortalecer la educación y sensibilización ambiental en todos los niveles de la comunidad. 
  • Impulsar redes de colaboración entre asociaciones, administración, centros educativos y comunidad científica.
  • Promover modelos de desarrollo sostenible basados en la economía local, la circularidad y el consumo responsable.
  • Favorecer la recuperación de saberes tradicionales en diálogo con el conocimiento científico contemporáneo.
  • Reforzar la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre el territorio.
  • Incorporar de manera estructural la perspectiva intergeneracional, garantizando la participación activa de la juventud y la infancia.  
Estas líneas no se plantean como un programa cerrado, sino como un marco abierto de acción colectiva que deberá seguir adaptándose a las necesidades cambiantes del territorio. 
 
  • Algunas propuestas de acción para el territorio y el movimiento asociativo. 
En el conjunto del encuentro aparecen múltiples propuestas compartidas que permiten identificar algunas líneas de acción concretas desde las que seguir construyendo territorios más sostenibles y resilientes:

1. Construir comunidad como herramienta de sostenibilidad: 

  • Generar espacios de encuentro intergeneracional.
  • Fortalecer alianzas entre colectivos.
  • Impulsar procesos participativos abiertos a la ciudadanía.
  • Reforzar el sentimiento de pertenencia y cuidado comunitario. 
  • Recuperar y compartir saberes vinculados al territorio (agricultura, aprovechamiento sostenible de recursos, cuidados comunitarios o formas históricas de organización vecinal, en diálogo con el conocimiento científico actual).

2. Las asociaciones pueden desempeñar un papel clave impulsando: 

  • Talleres y espacios de transmisión de saberes.
  • Bancos de memoria comunitaria: Escuela del Saber Común.
  • Huertos y proyectos educativos.
  • Actividades de divulgación científica accesible.
  • Encuentros entre personas mayores, juventud e infancia.
  • Reforzar la educación ambiental y la participación ciudadana. 
 3. Impulsar alternativas locales frente a modelos extractivistas: 
  • Comunidades energéticas locales.
  • Modelos de economía circular.
  • Consumo responsable y de proximidad.
  • Redes de compostaje.
  • Recuperación y reutilización de materiales.
  • Defensa y protección colectiva de espacios naturales.  
4. La sensibilización; herramienta imprescindible para impulsar cambios culturales sostenidos en el tiempo: 
  • Trabajar la educación ambiental desde edades tempranas.
  • Acercar el conocimiento científico a la población.
  • Facilitar espacios accesibles de participación comunitaria.
  • Combatir la desinformación y los discursos simplificadores sobre sostenibilidad.
  • Pensar el territorio desde la vida cotidiana. 

 

Se cierra el Encuentro con la comida comunitaria, plantación del árbol simbólico en el entorno y concierto con Clandestías.